Alumnas:
Laura Elena Moyano
Vanesa Manes
Docentes:
Claudia Vázquez Haro
Andrés Mendietta
Tema:
Diversidad y dictadura
Pregunta/Problema:
¿Cómo afectó a las organizaciones del colectivo LGTBI la dictadura
cívico militar y que lugar ocupó ésta dentro de la construcción
de la memoria oficial?
Enfoque
En
el año 2013 se cumplieron 37 años del último golpe cívico militar
cuyas consecuencias hasta el día de hoy se siguen combatiendo. Nadie
puede negar el carácter genocida del golpe, y así lo han demostrado
los testimonios de las victimas y familiares en los numerosos juicios
contra los represores que se realizan a lo largo y ancho de nuestro
país. A pesar de ello, hoy sigue habiendo silencios en torno a
ciertas luchas y colectivos que también sufrieron las persecución,
la violencia física y simbólica, las torturas, la desaparición del
terrorismo de Estado.
Al
retorno de la democracia, comenzaron a emerger ciertas “memorias”
en torno a qué actores y grupos sociales fueron blanco de la
dictadura cívico militar. Estas memorias se consolidaron como
oficiales en el espacio social generando que otras se resguardaran en
los espacios privados, clandestinos, íntimos. Una de ellas fue la
situación que atravesó el colectivo LGTBI que, desde la aparición
del Nunca Más, fue invisibilizado, desarticulado y produjo un
estancamiento de sus luchas y conquistas.
Objetivo
General
Dar
cuenta de las memorias del colectivo a la luz de una perspectiva de
derechos humanos.
Objetivos
Específicos
Indagar
sobre experiencias del colectivo LGTBI
Dar
a conocer las estrategias comunicacionales que utilizaban para
visibilizar su lucha
Indagar
en los modos de organización y militancia del colectivo antes y
durante la dictadura.
Indagar
qué mecanismos de disciplinamiento y represión utilizó la
dictadura para con el colectivo
Averiguar
qué rol tiene el testimonio de las víctimas LGTBI en los juicios
contra los represores
Palabras
Claves
Dictadura
Comunicación
Memoria/Memorias
Derechos
Humanos
Identidad/identidades
Diversidad
HERRAMIENTAS
CONCEPTUALES
Para
problematizar nuestro objeto de estudio consideramos pertinente hacer
hincapié en las definiciones conceptuales/teóricas desde donde nos
posicionamos. En ese sentido, definimos a la dictadura del 24
de marzo de 1976 como el hecho que instauró “una forma atroz de
desigualdad” en relación a los distintos sectores sociales de la
sociedad Argentina1.
El objetivo de la dictadura fue lograr el disciplinamiento de la
sociedad civil a través de instaurar un régimen de exterminio y
desaparición forzada de personas; anular las identidades políticas
que no estaban en sintonía con el pensamiento hegemónico que
imperaba en esos tiempos.
Para
comprender la situación político social de los años setenta hay
que situarse en el contexto internacional de la época. En el marco
de la denominada Guerra Fría, el conflicto Este-Oeste implicaba la
lucha de dos modelos de hegemonía: el socialista y capitalista que
se consideraban enemigos antagónicos. Es para esta época en donde
comienzan a emerger organizaciones revolucionarias que llevan el
estandarte de la liberación y el cambio social. En términos de
Pilar Calveiro, hacer la revolución era “tomar” el aparato del
Estado para construir un proyecto que prometía ser radicalmente
nuevo2.
Se trataba de proyectos que prometían transformar las relaciones del
espacio público y privado y construir una subjetividad diferente. En
palabras de la época: se pretendía crear “un hombre nuevo”,
tomando como referencia la figura del Che Guevara en el marco de la
experiencia de la Revolución Cubana.
Es
para esta época donde Estados Unidos impulsa la “Alianza para el
Progreso” en vistas a prevenir situaciones similares a las de Cuba.
El eje del Plan sostenía que donde había pobreza, había
posibilidades para el comunismo, de modo que la solución era el
desarrollo y la aceleración de la modernización capitalista. Con la
dirigencia estadounidense, las oligarquías nacionales a través de
los regimenes dictatoriales fueron la vía política para llevar a
cabo esos procesos de desaparición, muerte y exclusión que, este
último, se iría profundizando con los años.
Una
de los rasgos característicos de la dictadura fue la prohibición y
la censura3.
Como modo de disciplinamiento se ahogaron las expresiones políticas,
sociales y cualquier tipo de publicación o expresión que no tuviera
como objetivo circular un mensaje que promoviera el miedo, la
parálisis social y la rotura de los lazos sociales. Los medios de
comunicación fueron pieza fundamental para la construcción y
circulación del discurso oficial, y por otro lado, como dispositivos
de silenciamiento de cualquier mensaje o voz opositora. Esta
concepción responde a una mirada dominante y de entender a la
comunicación desde una mirada empresarial y funcionalista, en post
de los intereses de los grupos concentrados de poder. Así y todo, en
vastos sectores de la sociedad civil seguían circulando desde la
clandestinidad producciones que buscaban visibilizar lo que estaba
ocurriendo y darle voz a aquellos sectores invisibilizados,
perseguidos por la dictadura. Es allí donde la comunicación,
como proceso de producción de sentido se vuelve terreno de
disputa, entendiéndola desde la cultura como la vía para producir
nuevas significaciones4.
La
dictadura y la iglesia católica promovían en el orden del discurso
una concepción de mundo conservadora que respondía a la moral
católica, patriarcal y hegemónica. Desde esta mirada, se excluían
otros discursos que no respondían al orden imperante en ese momento.
Desde la mirada foucaultiana existen mecanismos de exclusión en el
orden de los discursos, los cuales el autor divide entre mecanismos
externos e internos5.
La dictadura y la iglesia católica convalidaron una “verdad” a
través de ciertos dispositivos de exclusión como la prohibición,
la censura y ahogando las expresiones fundadas en la diversidad,
pluralidad y la democracia. Esta voluntad de verdad, se convalidó
por otros discursos desde las distintas disciplinas, en los “campos”
científicos a lo que Foucault denomina el biopoder.
Post
dictadura a la hora de construir las memorias en torno al
pasado reciente y, en este caso, un relato frente al relato oficial;
las narrativas alternativas se circunscribieron a la esfera del mundo
privado, agazapadas, clandestinas. Según Elizabeth Jelin, es
necesario “las aperturas políticas, los deshielos y las
transiciones”6
para que otros tipos de relato adquieran un posicionamiento y
visibilización en la esfera social. Para que estos relatos puedan
adquirir ese lugar, es necesario la construcción de una narrativa
del pasado a partir del testimonio de sus protagonistas o de
victimas y afectados directos. Jelin, dice que allí radica la
importancia del testimonio de las personas involucradas en el
acontecimiento que se pretende recordar. Estas personas pueden
influir, cambiar el sentido de la historia oficial, dan lugar a esa
memoria “oculta”: pueden pedir reivincidaciones, reparaciones,
etc.
Nos
posicionamos dentro de la perspectiva de los derechos humanos,
entendiéndolos como conquistas sociales, alcanzadas a través de la
lucha en diferentes lugares del mundo y a lo largo de la historia por
grupos de personas en situación de desventaja7.
Los movimientos de derechos humanos durante y post dictadura fueron
los precursores que llevaron adelante las luchas y reclamos por los
crímenes cometidos en vistas a lograr memoria, verdad y justicia. En
ese sentido, en los últimos diez años el estado ha tenido políticas
progresivas para contrarrestar los años de impunidad y comenzar a
promover una agenda que escape a mirar y sanar la deuda que tiene con
el pasado, sino mirar qué derechos aún se violan y efectuar
políticas para ello. Resulta elocuente en esta línea definir al
movimiento que será nuestro objeto de estudio: LGTBI el cual
es “un acrónimo de lésbico, gay, trans, bisexual e intersex que
suele usarse como autodefinición de los grupos y movimientos por su
condición inclusiva y crítica”8
al cual podríamos definir como un grupo desaventajado en materia de
derechos y conquistas. En esa línea, se entienden como identidades
socialmente constituidas (Chiriguini,55), relacionales que requieren
de otro que no es lo mismo y a partir del cual se asume la
diferencia. Consideremos a las identidades con un carácter dinámico,
en donde las “fronteras pueden ser renovadas, 9intercambiadas,
desplazadas”.
DESARROLLO
El
objetivo de la dictadura fue claro: disciplinar a la sociedad. Para
lograrlo fue necesario instalar un régimen de terror, exterminio y
robo de bebés. Ese disciplinamiento impactó en el plano
político-económico, social, cultural y simbólico de nuestro pueblo
que, después de 37 años, seguimos intentando desentrañar,
deconstruir.
La
dictadura vino a imponer una mirada del mundo, a disciplinar nuestras
subjetividades. Vino a resignificar la moral, la vida misma. Para ese
entonces la lucha popular organizada estaba consolidada no sólo en
nuestro país, sino en la mayoría de los países de Latinoamérica.
La Revolución Cubana y el Mayo Francés fueron el contexto que dio
lugar a nuevas manifestaciones que criticaban al imperialismo y la
construcción de sociedad que traía consigo. En materia de género y
diversidad sexual, los militares buscaron aplanar y desarticular la
organización popular de este sector que comenzó a encaminar sus
reclamos una década antes del golpe.
Carlos
Jáuregui en el libro “La homosexualidad en la Argentina”
sostiene que son más de 400 la cantidad de personas homosexuales
desaparecidas por la dictadura. Según Jáuregui
“el trato que recibieron fue similar al de los compañeros judíos
desaparecidos, especialmente sádico y violento”. Por
otro lado, la violencia y el enseñamiento se remitían a su
sexualidad y genitalidad. Esa misma línea sostiene Flavio Rapisardi,
militante por la diversidad, docente e investigador, quien dice que
el rabino Mayher, quien formó parte de la CONADEP, sostuvo
que “las torturas más cruentas y especiales fueron realizadas
hacia las personas LGTBI, a discapacitados y a judíos”10
El
periodista Osvaldo Bazán en entrevista al diario Página 12, sostuvo
que las
organizaciones guerrilleras “no supieron tampoco darse una política
con respecto a los homosexuales. El ERP se horrorizaba porque los
homosexuales estaban encerrados en las mismas cárceles que sus
militantes. En este hecho se basa Manuel Puig para escribir El beso
de la Mujer Araña”.11
En
esta línea, Rapisardi afirma que los primeros movimientos surgen
“dentro del partido comunista que se carteaban con los homosexuales
perseguidos en Cataluña en la primera etapa”. Uno de sus reclamos
era “para
que reine en el pueblo el amor y la igualdad”
y “vivir
liberados en un país liberado”.
En
cuanto a las personas trans, aun hoy después de 37 años resulta
difícil determinar la cantidad de persona victimas del terrorismo de
estado por la ausencia de investigación y testimonios respecto a la
temática, aunque recientemente se creó el Archivo de la Memoria de
la Diversidad Sexual en la Ex Esma, que permitirá comenzar a indagar
y reveer lo que pasó con el colectivo.
En
enero del año 2011 se realiza ante la justicia la primera
declaración de una trans que fue victima del terrorismo de estado.
Valeria del Mar Ramírez declaró con su nombre de género que estuvo
detenida en dos ocasiones en el Pozo de Banfield, un centro ilegal de
detención en la provincia de Buenos Aires. Ella y
otras transexuales fueron
arrestadas cuando practicaban la prostitución, profesión a la que
se dedicaba por la discriminación que sufría para ser contratada en
otros trabajos. “En esa época te arrestaban
sólo por el hecho de ser travesti, si estabas en la ruta a la noche
ejerciendo la prostitución o si estabas en la panadería comprando
el pan, era lo mismo”, declaró Valeria ante la justicia.
El
rol de la iglesia fue fundamental para “ordenar” los roles
sociales y las identidades. Esta concepción dialoga con la
construcción del discurso hegemónico, “de verdad” en términos
foucaltianos y los mecanismos de exclusión necesarios para instalar
esa verdad como unívoca en la sociedad. Los homosexuales, trans,
intersex, eran lo “otro”, también conformaban parte de ese
“enemigo” que había que erradicar porque no se acoplaba a la
“moral y buenas costumbres del hombre occidental”. Por otro lado
aparece el Biopoder, “la verdad científica”, biologicista para
imponer un orden heterenormativo y disciplinador.
La
cuestión homosexual en nuestro país se manifestó públicamente en
1968 mediante la revista "Nuestro Mundo", y con el
posterior surgimiento (1971) del Frente de Liberación Homosexual
(FLH), que intentó plasmar las reivindicaciones homosexuales en la
sociedad de los ´70.12
Este
Frente llegó a integrar diez grupos, además de Nuestro Mundo, eran
Eros, Profesionales, Safo (grupo de lesbianas),
Bandera Negra (anarquistas),
Emanuel (cristianos)
y Católicos Homosexuales Argentinos. Según
Néstor
Perlongher, principal referente de este grupo, en “Prosa
plebeya Ensayos”,
durante
dos años enviaron incesantemente panfletos e informes sobre
la liberación
gay a
los periódicos porteños. Aquí aparece la comunicación como
expresión de la cultura, como manifestación de un sector en vistas
a visibilizar sus reclamos. “Amar y vivir libremente en un país
liberado” eran las consignas de la época que se oponían al
discurso hegemónico dictatorial que imperaba desde el Onganiato, el
cual buscaba disciplinar la conducta y los cuerpos.
Según
Rapisardi, las
intervenciones “eran con grafitis en espacios públicos y el boca a
boca era la estrategia comunicacional. Los lugares de encuentro eran
las teteras donde tenían sexo en las estaciones de trenes”13.
La comunicación resulta terreno de disputa de sentidos y un marco de
resistencia contra-hegemónica bajo ese contexto.
Sería
relevante enfatizar en cómo se ha construido y se construye la
memoria de este grupo. Jelin permite echar luz sobre cómo se
constituyó la memoria del colectivo LGTBI. Frente al relato oficial,
sostiene Jelin, las narrativas alternativas se circunscriben a la
esfera del mundo privado, agazapadas, clandestinas. En ese sentido y,
atendiendo a lo expuesto por Carlos Jáuregui, el relato oficial
de la CONADEP plasmado en el libro "Nunca Más”, silenció e
invisibilizó el trato que sufrieron las personas LGTBI por presiones
del ala católica de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
(APDH). De este modo quedó relegada, silenciada una parte de la
historia, una porción de ella y sus protagonistas. Respecto a ello,
Adelina Alaye, madre fundadora y miembro de la APDH a partir de 1977,
reafirma la presencia de la iglesia católica dentro de la
institución y señalando a Emilio Mignone y Adolfo Pérez Esquivel
como precursores de este silenciamiento14
Claudia
Vázquez Haro retoma en el texto “Historia de la desmemoria” el
testimonio de Marlene Wayar, directora de “El teje”, primer
periódico trans de la Argentina, donde también resalta esta
invisibilización y como” se borró de un plumazo, se desconoció
la existencia de gays, lesbianas y trans en la ultima dictadura
cívico militar”15.
Resulta
ejemplificador la aparición del testimonio, de entender al relato de
los protagonistas como puerta hacia la verdad. En términos de Jelin
“es necesario la construcción de una narrativa del pasado a partir
del testimonio de sus protagonistas o de victimas y afectados
directos”. Esta aparición de otros relatos, genera disputas y
debates en el espacio público en torno a “qué se debe recordar”
y “cómo se debe recordar”. Dematti de Alaye, sostiene que
durante la dictadura e incluso al retorno de la democracia “no se
hablaba del tema” y que de hecho sigue siendo un tema tabú dentro
de las madres. Post dictadura “se buscó instalar lo que había
pasado, que se había producido un genocidio”, en relación al
accionar de los organismos de derechos humanos. “Buscábamos a
nuestros hijos, necesitábamos que la sociedad conociera el rol que
habían tenido los militares y sus consecuencias”. Para Adelina, la
memoria que se construyó pretendía recordar a los hijos, el
compromiso social que imperaba en esa época y dar cuenta del horror
que se había cometido. “Con los años y en los diferentes
contextos, se van desandando otras miradas, otras aristas. Hasta hace
poco no se remarcaba la identidad política de los militantes y a las
organizaciones a las cuales pertenecían. Hoy eso ha cambiado”.
CONCLUSIÓN
Mirando
la historia del movimiento LGTBI resulta relevante remarcar el rol
preponderante que han tenido los homosexuales para encarar las luchas
y reivindicación de derechos tanto en dictadura como posteriormente.
La dictadura desarticuló los avances hasta el momento y generó un
retroceso dentro del movimiento LGTBI en materia de derechos.
Podemos
afirmar la construcción de un discurso, de una memoria que
invisibilizó a la comunidad LGTBI durante la dictadura. No sólo por
una mirada hegemónica, heteronormativa y disciplanadora imperante
por parte de la dictadura, sino que también por una ausencia de
acompañamiento de los organismos de derechos humanos que, como
emprendedores de memoria, construyeron un relato sin remarcar que la
orientación sexual y de género, también fue blanco para la
dictadura. En ese sentido, consideramos fundamental los avances en
materia de derechos humanos que atraviesa nuestro país con la
sanción de leyes inclusivas y vanguardistas en el mundo, como lo son
la Ley de Identidad de Género y Ley del Matrimonio Igualitario. Se
tratan de históricas luchas del movimiento LGTBI que hoy se hacen
tangibles en el plano jurídico. Estas leyes, sobre todo la ley de
identidad de género, son fundamentales para que las personas trans
puedan acercarse a la justicia con su nombre de género. Que el
estado que reprimió, torturó y desapareció, hoy reconozca y busque
empoderar a los sectores vulnerados en nuestra sociedad. Tal vez este
sea el camino que empezamos a transitar para reescribir la historia y
construir una memoria inclusiva para todos y todas.
FUNDAMENTACIÓN
DE LA PROPUESTA COMUNICACIONAL
En
cuanto a la elección del producto comunicacional, decidimos crear
una página en Facebook. Previo a ello, realizamos un diagnóstico
entre nuestro circulo de conocidos/amigos/compañeros en vistas a
poder detectar el conocimiento o no que se tenía sobre la temática
trabajada. Concluimos en que son escasas las nociones sobre el tema
diversidad y dictadura e, incluso personas vinculadas a la militancia
en derechos humanos, desconocían sobre datos e información central
sobre el colectivo. Teniendo en cuenta a la comunicación como un
proceso de producción social de sentidos, los cuales se revierten,
resignifican y son factibles de modificar en la circulación de un
mensaje; nos propusimos elaborar la página en vistas a aportar una
mirada sobre la temática. A construir un discurso desde la
perspectiva en derechos humanos en vistas a problematizar y
visibilizar los efectos de la dictadura para con el colectivo LGTBI.
¿Por
qué Facebook?
Consideramos
al Facebook como una herramienta comunicacional que permite acceder
de forma gratuita e instantánea a la información, considerándola a
esta última como un bien social de todas y todos desde una
concepción universalista.
Por
ello nos parecía importante que se trate de una plataforma que tenga
fácil acceso, no solo para ingresar sino también en vistas a tener
repercusión de forma instantánea y poder tener alcance a mayor
cantidad de gente. Hoy en día, el facebook es una de las
herramientas más utilizadas por los ciudadanos, lo cual nos pareció
aspecto fundamental para decidir crear la página. Este medio nos
permite actuar de forma más interpelativa que Twitter y los Blogs.
El Facebook permite no salir de la red, es decir, el usuario accede a
esa información sin tener que salirse del vínculo. En cambio para
acceder a un blog, por ejemplo, el usuario debe hacer un click y
salirse de la plataforma para poder acceder. En la era de la
inmediatez e instantaneidad, nos parecía propicio utilizar al
Facebook para difundir la temática.
Criterios
La
página recupera aspectos centrales del trabajo realizado con el
objetico de lograr su difusión. Por otro lado, utilizamos
estrategias interpelativas como el “¿sabías qué?” en relación
a un dato relevante y con el objetivo de remarcarlo. Asimismo, la
página comparte y difunde información de otros organismos,
movimientos que trabajen sobre la temática de derechos humanos y
diversidad. Las imágenes son fundamentales para acompañar y
contextualizar los textos que proponemos. Estas no solo están
vinculadas con el pasado, sino que también pretendemos fomentar la
relación entre el pasado y el presente, y como esa memoria hoy nos
interpela para llevar adelante acciones transformadoras e inclusivas.
BIBLIOGRAFÍA
-Barbero, Jesús Martín,
“De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y
Hegemonía”.Ediciones G.Gilli,Barcelona,1987
-Chiriguini, María Cristina.”Identidades socialmente
construidas”.
-Foucault, Michel. “El orden del discurso”. Fabula
Tuaquets Editores, Barcelona, 1987.
-Guía “Comunicar en
Diversidad”. Facultad de Periodismo y Comunicación Social. UNLP.
-Jelin, Elizabeth. “De qué hablamos cuando hablamos
de memoria”. Cap “Las luchas políticas por la memoria”.
Madrid, siglo XXI,2001
-Manual de derechos
humanos. Cap 1 “Promesa y actualidad de los derechos humanos”.
-“Pensar la dictadura: terrorismo de estado en la
Argentina. Preguntas, respuestas y propuestas para su enseñanza”.
Ministerio de Educación. Presidencia de la Nación. Junio 2010
-Svampa, Maristella. “El
golpe inauguró una forma atroz de desigualdad”. Revista Ñ. Marzo
2006
Vásquez Haro, Claudia,
”Historia de la desmemoria”. Facultad de Periodismo y
Comunicación Social.
ANEXOS
-Entrevista a Flavio
Rapisardi.
-Entrevista a Adelina Alaye
Entrevista
a Flavio Raspisardi
Militante
por la diversidad. Docente e investigador de la Facultad de
Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.
¿Cuáles
son los orígenes del movimiento LGTBI en nuestro país?
En
1967 comenzó en la ciudad de Gerli el movimiento “Nuestro
Mundo”, el cual estaba conformado por homosexuales de distintas
ciudades, había de Avellaneda, La Plata, Caballito, luego se uniría
a ellos el grupo “Safo” de lesbianas, el grupo” Bandera
Negra” de homosexuales anarquistas y el grupo “Profesionales”
quienes se unen conformando finalmente el Frente de Liberación
Homosexual.
En
si los grupos LGTBI surgen en el año 2000, que son
grupos más relacionados a la izquierda Troskista, y en la actualidad
hay grupos en sectores del peronismo y del radicalismo.
¿En
qué contexto surgen? ¿Cuáles eran sus primeros reclamos?
Surgen
dentro del partido comunista que se carteaban con los homosexuales
perseguidos en Cataluña en la primera etapa. Durante la segunda
etapa cuando se conforma el FLH uno de sus reclamos era “para
que reine en el pueblo el amor y la igualdad” y “vivir
liberados en un país liberado”. La aparición pública de este
movimiento fue en la revista “Así” en el año 1973.
¿Cómo
afectó la dictadura cívico militar a estas organizaciones?
La
organización se disuelve en 1975, para pasar a la clandestinidad por
amenazas de la TripleA. Al no haber una organización
conformada, solo se tienen testimonios orales o a través de la
memoria de lxs afectadxs, el colectivo homosexual sufrió una fuerte
represión policial no a través de la luz penal si no a través de
los códigos contravencionales, particularmente el 2H y el 2F uno
trata sobre la incitación carnal en la vía pública y el otro es el
de vestir ropas del sexo opuesto.
El
rabino Mayher, que formó parte de la CONADEP dijo, que las
torturas más cruentas y especiales fueron realizadas hacia las
personas LGTBI, a discapacitados, judíos esas torturas no fueron
especificadas ya que no hay informes sobre ello.
¿Qué
estrategias de comunicación/prácticas utilizaban para visibilizarse
en el espacio público?
Básicamente
las intervenciones eran con grafitis en espacios públicos y el boca
a boca era la estrategia comunicacional. Los lugares de encuentro
eran las teteras donde tenían sexo en las estaciones de trenes. En
1979 Raffaela Carra hizo un recital en Córdoba. La artista era
considerada un icono para la comunidad gay por lo que se convocaron
concentrándose en gran cantidad y donde fueron reprimidos.
Entrevista
a Adelina Dematti de Alaye. Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
¿Durante
la dictadura, las madres y familiares hablaban sobre la identidad de
género y sexual de los desaparecidos?
Mirá,
no se hablaba para nada en ese momento. Estaba oculto y tapado. Hoy
creo que ha cambiado mucho la situación pero igual se sigue sin
asumir, por lo menos dentro del grupo de las madres. Nosotras
buscábamos instalar lo que había pasado, que se había producido un
genocidio. Buscábamos a nuestros hijos, necesitábamos que la
sociedad conociera el rol que habían tenido los militares y sus
consecuencias. Creo que los homosexuales, lesbianas, etc estaban
dentro de un grupo más general, no se hacia la distinción
específica. Ni en dictadura ni cuando se recuperó la democracia.
Si todo esto se manifestaba o se decía, en el único lugar era en la
Liga por los derechos del hombre con la comisión de familiares. Es
muy probable porque era un grupo diferente, con fuerte actividad
política. El grupo ese siempre se diferenció al punto que un día
Hebe cortó con todo.
-Vos
formaste parte de la APDH nacional casi desde el comienzo. Carlos
Jaúregui en el libro “La homosexualidad en la Argentina”
sostiene que cuando se editó el “Nunca Más” no se incluyeron
las denuncias de personas homosexuales, lesbianas trans. Esto se
debió a las presiones por parte del ala más conservadora de la APDH
y su relación con la iglesia católica. ¿Qué pensás al respecto?
Mignone,
claramente. Mignone y Pérez Esquivel. Yo creo que Pérez Esquivel
estuvo en esa posición. La asamblea tenía una fuerte impronta con
el ala radical, Alfonsín y Fernández Meijide eran los que más
acarreaban, llevando listas y dando los primeros pasos. Pero la
iglesia también tenía su pie, con el cura Enzo Gustosi que era de
los más militantes. Por él es que ingreso a la asamblea, que me
acerco a las reuniones. Pero había de todo, y respecto a la iglesia
posiciones encontradas.
¿Qué
opinás del contexto actual?.¿Crees que es necesario que se
visibilice lo que le pasó al colectivo?
Yo
creo que hoy esas cosas tienen que salir a la luz, con los avances
que hemos tenido, por ejemplo, el homenaje que se hizo en la Ex Esma.
Son necesarios. Con los años y en los diferentes contextos, se van
desandando otras miradas, otras aristas. Hasta hace poco no se
remarcaba la identidad política de los militantes y a las
organizaciones a las cuales pertenecían. Hoy eso ha cambiado.
1
Svampa, Maristella, “El golpe inauguró una forma atroz de
desigualdad”.Revista Ñ. Marzo 2006
2
“Pensar la dictadura: terrorismo de estado en la Argentina.
Preguntas, respuestas y propuestas para su enseñanza”. Ministerio
de Educación. Presidencia de la Nación. Junio 2010.
3
Idem 2
4
Barbero, Jesús Martín, “De los medios a las mediaciones.
Comunicación, cultura y Hegemonía”.
5
Foucault, Michel “El orden del discurso”. Fabula Tuaquets
Editores.
6
Jelin, Elizabeth, “Las luchas políticas por la memoria”.
7
Manual de derechos humanos. Cap 1 “Promesa y actualidad de los
derechos humanos”.
8Guía
Comunicar en Diversidad. Facultad de Periodismo y Comunicación
Social. UNLP.
9
Chiriguini, María Cristina.”Identidades socialmente construidas”
10
Entrevista a Flavio Rapisardi. Anexo
13
Entrevista a Flavio Rapisardi. Anexo.
14
Entrevista a Adelina Dematti de Alaye.Anexo.
15
Vásquez Haro, Claudia,”Historia de la desmemoria”. Facultad de
Periodismo y Comunicación Social.
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